Estornudas en serie apenas te levantas, andas con la nariz tapada todo el día y ese goteo no se detiene. Si esto se repite semana tras semana y ningún catarro lo explica, es muy probable que se trate de rinitis alérgica: una de las causas más frecuentes de consulta en esta época del año.

¿Qué es la rinitis alérgica?

Es la inflamación de la mucosa de la nariz provocada por una reacción alérgica. Cuando respiras una sustancia a la que eres sensible (polvo, ácaros, moho, pelo de mascotas), tu sistema de defensa reacciona de forma exagerada e inflama la nariz. El resultado son los estornudos, la congestión y el goteo que no dan tregua.

No es contagiosa y no es "un catarro mal curado": es una respuesta de tu cuerpo ante algo que respiras.

Síntomas típicos

Clave para distinguirla: la rinitis alérgica no da fiebre y el moco es claro. Si hay fiebre y malestar general, es más probable que sea una infección.

¿Qué la desencadena?

La conexión con el asma

Rinitis y asma suelen ir de la mano: son parte de la misma vía respiratoria. Un buen número de personas con rinitis alérgica desarrolla o ya tiene asma. Por eso, controlar la rinitis ayuda también a controlar el asma, y si tienes rinitis y además tos o silbidos en el pecho, conviene una evaluación respiratoria completa.

Qué puedes hacer

Señales de alarma: cuándo consultar

Cómo lo evaluamos en CECLIPAR

En consulta identificamos qué está desencadenando tu rinitis y valoramos si hay compromiso de las vías respiratorias bajas. Cuando hace falta, apoyamos el diagnóstico con estudios de alergia y con pruebas como la espirometría si sospechamos asma. Con eso definimos un tratamiento que ataque la causa, no solo el síntoma, para que dejes de vivir con la nariz tapada.

Este artículo tiene fines educativos y no sustituye una consulta médica. Si tus síntomas son persistentes o intensos, busca evaluación profesional para un diagnóstico y tratamiento adecuados.